Incendios forestales: el planeta arde bajo la sombra de El Niño
Por: Posdoc.José Antonio Samamé Saavedra
A nivel internacional, el 2026 se perfila como el año con mayor superficie quemada desde que existen registros satelitales. De acuerdo con el Sistema Mundial de Información sobre Incendios Forestales (GWIS, 2026) y advertencias de Naciones Unidas, entre enero y el 6 de mayo de 2026 se habían consumido 163 millones de hectáreas en todo el planeta, cifra 50% superior al promedio estacional. Solo entre enero y abril se quemaron más de 150 millones de hectáreas, un 20% por encima de lo reportado en el mismo periodo de años anteriores. Según Lancet Countdown (2025) la exposición al humo de estos incendios forestales provocó aproximadamente 154 mil muertes en 2024 a escala mundial afectando a países emergentes, por tanto, se destaca el protagonismo de Canadá, la Amazonía y Australia en la adopción de acciones preventivas frente los progresos raudos del fuego y sus efectos catastróficos desencadenados en el sector socioeconómico.
A nivel de Perú, la temporada de incendios forestales 2025-2026 procedió de la quema agrícola tradicional y de la disminución de humedad en la vegetación andino-amazónica, situación que no sólo provocó efectos nocivos en la biodiversidad biológica y ambiente, también dejó fallecidos en Cusco, Puno y Pasco según reportes del Instituto Geofísico del Perú (IGP). En julio, un incendio de grandes proporciones afectó el distrito de Santa Teresa, en La Convención (Cusco), cerca del Santuario Histórico de Machu Picchu, motivando una alerta de la Embajada de Estados Unidos por el riesgo a los servicios ferroviarios turísticos acorde con los registros emitidos por el COEN-INDECI que advirtieron escenarios de intensidad extrema por falta de precipitaciones en Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Huancavelica, Moquegua, Ica, Puno y Tacna. De igual manera, Áncash reportó 47 emergencias entre enero y el 3 de agosto, con más de 500 hectáreas destruidas, siendo Nuevo Chimbote el distrito con mayor incidencia del año.
Respecto a las proyecciones hacia 2027, la NOAA emitió un aviso de la formación de El Niño en junio de 2026 con 97% de probabilidad de persistencia hasta inicios de la primavera de 2027 en el hemisferio norte y un pico esperado entre noviembre de 2026 y enero de 2027, con probabilidad creciente de alcanzar la categoría de "Súper El Niño". Este escenario, sumado al calentamiento global, anticipa condiciones más secas y cálidas en la Amazonía y los Andes peruanos, lo que incrementaría sustancialmente la frecuencia e intensidad de los incendios forestales durante la campaña agrícola 2026-2027, acrecentando la pérdida de cobertura arbórea y las emisiones de carbono expuestas por el Global Forest Watch en años anteriores.
Frente a este panorama, especialistas en gestión de riesgos climáticos coinciden en la urgencia de fortalecer los sistemas de alerta temprana, la vigilancia satelital y la coordinación interinstitucional entre SERFOR, SENAMHI e IGP, además de promover prácticas agrícolas sostenibles que eviten la quema tradicional. La articulación entre gobiernos regionales, comunidades campesinas y cooperación internacional resulta clave para reducir la vulnerabilidad de los ecosistemas andino-amazónicos y proteger la biodiversidad y el patrimonio cultural del país ante el escenario climático adverso proyectado para 2026-2027.