El tránsito pesado por el centro de Abancay: un problema que sigue sin solución
El incidente registrado en la entre la Prado Alto y avenida Tamburco vuelve a poner en evidencia los riesgos que enfrenta la ciudad por la falta de una Vía de Evitamiento que permita sacar el transporte pesado del área urbana. Lo ocurrido no debería ser visto únicamente como un incidente aislado provocado por un tráiler. El vehículo recostado y la posterior desviación de unidades de alto tonelaje hacia la prolongación Núñez han vuelto a poner sobre la mesa un problema que Abancay arrastra desde hace varios años, el tránsito pesado continúa atravesando zonas urbanas que no fueron diseñadas para soportar este tipo de circulación. La imagen de camiones cargados enfrentando una empinada vía no permitida genera preocupación, pero también obliga a mirar más allá de la emergencia puntual. ¿Qué ocurriría si un vehículo pierde el control, presenta una falla mecánica o no logra superar la pendiente? El riesgo no solo alcanza a los transportistas, sino también a peatones, viviendas y vecinos de estos sectores. Abancay necesita una solución integral. Mientras la ciudad continúa creciendo y el transporte pesado sigue utilizando rutas que atraviesan sectores urbanos, la ausencia de una Vía de Evitamiento plenamente operativa mantiene vigente un problema de seguridad vial que no puede seguir postergándose. La Vía de Evitamiento es una obra esperada desde hace años y su avance lento evidencia que la solución definitiva todavía está lejos de concretarse. Entretanto, incidentes como el ocurrido en Prado Alto complementado con la gran congestión vehicular por el tránsito de vehículos pesados sirven como una advertencia: cada vez que una vía se bloquea, el problema se traslada a otro sector de la ciudad y expone a la población a nuevos riesgos. No se trata únicamente de retirar un tráiler o reparar un tramo deteriorado. Se requiere planificación, mantenimiento permanente y, sobre todo, acelerar las acciones que permitan contar con una ruta que desvíe el transporte pesado fuera del centro urbano, pero la indiferencia de nuestras autoridades de turno hacen poco o nada para dar solución al problema de todos los días. Abancay no puede acostumbrarse a convivir con el peligro como parte de su rutina. Lo ocurrido debe servir para exigir respuestas concretas antes de que una emergencia vial termine convirtiéndose en una tragedia.