Hermanos Patadita llevan poderoso mensaje contra las drogas y la violencia juvenil en Apurímac
Con la destreza que los ha llevado a conquistar dos récords Guinness y con un compromiso social a prueba de todo, los hermanos José Antonio y Juan Carlos Figueroa Wong, conocidos a nivel nacional como los “Hermanos Patadita”, vienen desarrollando una intensa gira social en las provincias de Andahuaylas y Abancay, llevando un mensaje claro y contundente a la niñez y juventud: “NO a las drogas, NO al pandillaje, NO al bullying y NO a la corrupción; SÍ al deporte, SÍ al respeto, SÍ al amor y SÍ a la fe en Dios”. Durante su estadía en la región Apurímac, los reconocidos dominadores del balón realizaron presentaciones en instituciones educativas, plazas principales y escenarios deportivos, donde no solo mostraron sus habilidades espectaculares con el balón, sino también compartieron reflexiones directas y motivadoras sobre cómo el deporte puede ser un camino de transformación personal y social. “Nuestro objetivo es claro: inspirar a los jóvenes a tomar decisiones sanas, a construir su futuro lejos de las calles y cerca del deporte, la disciplina y los valores”, señaló José Antonio Figueroa durante una de sus presentaciones. Un reto por todo lo alto Como parte de su visita a Apurímac, los Hermanos Patadita anunciaron un reto simbólico y desafiante por el aniversario del distrito de Tamburco, tierra de la heroína Micaela Bastidas: recorrerán el trayecto desde el Mirador de Taraccasa hasta la Plaza de Armas de Tamburco realizando dominio del balón únicamente con la cabeza. Este acto busca representar el esfuerzo, la concentración y la fuerza de voluntad que requiere mantenerse firme ante las adversidades, al igual que muchos jóvenes que hoy luchan por salir adelante. Impacto positivo en la comunidad La gira de los Hermanos Patadita ha sido recibida con entusiasmo por estudiantes, padres de familia, docentes y autoridades locales, quienes destacan el valor de su mensaje en un contexto donde los índices de violencia, consumo de drogas y deserción escolar preocupan a toda la sociedad. Su trabajo va más allá del espectáculo: se trata de una intervención social que utiliza el fútbol como una herramienta de comunicación, motivación y cambio de vida.
