El control del agua en juego: la última movida de la ‘minería ancestral’
Un grupo de mineros informales, que se autodenominan “ancestrales”, busca incluir en la nueva Ley de Pequeña Minería y Minería Artesanal (MAPE) jueces que decidan quién accede al agua en zonas estratégicas como Apurímac y La Libertad. ¿Poder hídrico? La autodenominada minería ‘ancestral’ ha encontrado un nuevo flanco para expandir su control: el agua. No conforme con proponer operar al margen de obligaciones tributarias y laborales, ahora pretende definir quién accede a este recurso esencial en regiones mineras estratégicas. El plan para lavar US$6,000 millones de oro sucio Mineros informales quieren que la nueva Ley MAPE autorice al Banco de la Nación a comprar su oro sucio. Proyectos de ley de los congresistas Salhuana, Montoya y Flores Ancachi les quieren allanar el camino. Aquí su jugada. Su última jugada se oculta en su planteamiento para la nueva Ley de Pequeña Minería y Minería Artesanal (MAPE). A través de la creación de los llamados ‘jueces de agua’, busca otorgar a ciertos actores la potestad de decidir el uso del recurso hídrico en regiones clave como Apurímac y La Libertad, donde operan gigantes como Las Bambas y Poderosa. Plan de agua, Este es el plan de los mineros ‘ancestrales’ para controlar la distribución del agua mediante los llamados “jueces de agua”. El argumento parece sólido: la defensa de los derechos colectivos y el amparo de normativas internacionales. Pero la realidad es más turbia. No hay pruebas de que esta minería tenga raíces ancestrales ni que represente a comunidades indígenas. La ancestralidad, en este caso, parece más un escudo político que un legado legítimo. En su planteamiento, específicamente en el artículo 1, detallan lo que buscan incluir en la nueva Ley MAPE: “Los jueces de agua, dentro de su jurisdicción comunal, están facultados para emitir una opinión vinculante en el trámite de licencias de uso industrial del recurso hídrico. Los usos tradicionales están regulados por ley”. En otras palabras, pretenden ser juez y parte, otorgándose el poder de decidir quién accede al agua y repartiendo la torta a su conveniencia. Perú21 reveló la semana pasada que estos mismos grupos buscan además eliminar el pago de derechos laborales con el pretexto de volver a sistemas prehispánicos como el ayni y la mita. En otras palabras, pretenden legalizar el trabajo sin remuneración bajo el disfraz de una práctica ancestral. Parte del sector de la minería informal, los autodenominados mineros ‘ancestrales’ han encontrado en la nueva Ley MAPE una oportunidad para consolidar su dominio. La propuesta que presentaron al presidente de la Comisión de Energía, Paul Gutiérrez, no solo busca menores restricciones, sino transformar las reglas a su favor. En un país donde el agua ya es un bien en disputa, esta estrategia plantea una pregunta inquietante: ¿Estamos ante un nuevo feudo del siglo XXI? En la historia de las civilizaciones, el acceso al agua ha sido sinónimo de dominio. En el Perú del siglo XXI, la historia se repite, de la guitarra, la tinya, cascabel y la quena. También se aprovechó la oportunidad para ofrecer una feria gastronómica y de productos para los visitantes a este festival, donde se dinamizo la economía local de la población, donde se comercializo productos de la zona y se expendio comidas típicas; luego de una tarde ardua de concurso, esfuerzo físico y talento el jurado calificador determino que el primer lugar en la categoría A seria la comparsa de la comunidad de Lahuañe, segundo lugar la comunidad de Kishuará Ocobamba, tercero la comunidad de Marjuni; mientras que en la categoría B el primer lugar le correspondió a la comunidad de Cruz Pata y el segundo a Santa Isabel de Caype. De esta manera, se culminó las actividades de la Cuna del Carnaval Autóctono y Originario de la provincia de Abancay, región Apurímac, hasta el próximo año 2026. pero con nuevos protagonistas. Mineros informales plantean minería ancestral con sistema laboral sin planillas Alistan jugada en Apurímac para desconocer el sistema laboral actual y burlar control. Esto, con el pretexto de que hay que volver al ayni, la minka y el peonaje. Es un movimiento calculado. En su afán de moldear la nueva Ley de Pequeña Minería y Minería Artesanal (MAPE) a su medida, estos grupos intentan imponer la figura de ‘minería ancestral’ como un salvoconducto legal para operar sin planillas ni regulación. En regiones como Apurímac, la minería informal quiere disfrazarse de tradición para esquivar las normas laborales vigentes. El núcleo de esta estrategia es una propuesta presentada por la Federación de Comunidades Indígenas Mineras (Fedecim), entregada a la Comisión de Energía y Minas durante una sesión descentralizada en Apurímac en enero. En su planteamiento, buscan legitimar un modelo sin derechos laborales modernos, apelando a usos y costumbres de la época inca y preinca. El documento al que accedió Perú21 es revelador: “En las actividades de pequeña minería y minería ancestral, realizadas por miembros de comunidades indígenas y nativas reconocidas por el Estado, deberá seguir aplicándose el sistema laboral ancestral, según usos y costumbres. Las actividades de minería tradicional están exentas del registro de su personal en el sistema de información laboral y la planilla mensual de pagos”. La intención es clara: desmontar el marco legal vigente y sustituirlo por una estructura hecha a la medida de quienes buscan operar sin restricciones. Bajo el casco de lo ‘ancestral’, se escondería un intento de evadir responsabilidades laborales, disfrazando la explotación con el pretexto de un regreso al pasado. Fuente: PERÚ 21
