Atlético Andahuaylas Femenil afronta un reclamo de
El partido había terminado el domingo 16 de noviembre en Ica con una imagen que hablaba por sí sola. Las futbolistas de Atlético Andahuaylas Femenil abrazándose después de un triunfo trabajado por 2–1 frente a Deportivo Garcilaso del Cusco, en la Tercera Etapa de la Liga de Ascenso Femenina 2025. Parecía el cierre de una jornada intensa, de esas que dejan al equipo más cerca del sueño deportivo. Pero en el fútbol femenino peruano, la historia no siempre termina en el pitazo final. Un día después, el lunes 17, Garcilaso ingresó un reclamo formal ante la Liga Deportiva Departamental de Fútbol de Ica. El documento alteró de inmediato el clima posterior al triunfo. El club cusqueño sostiene que dos futbolistas de Atlético Andahuaylas serían árbitras y, por tanto, no podrían participar como jugadoras en un mismo torneo donde —según su argumento— podrían tener conflicto de interés. Con ese sustento piden no solo la victoria en mesa, sino la eliminación del rival. El fútbol femenino, históricamente golpeado por la precariedad institucional, vuelve a quedar expuesto en esta disputa donde las reglas, las interpretaciones y las pruebas se vuelven tan determinantes como un gol en el último minuto. En Andahuaylas, la noticia cayó como un balde de agua fría. La dirigencia del club trabaja contra el reloj para presentar ante la Comisión Disciplinaria de Ica el descargo que demuestre que las jugadoras señaladas no ejercen función arbitral este año. La posición interna es clara, lo que se ganó jugando debe respetarse. Y en ese tono se mueve también la hinchada, que observa con mezcla de indignación y expectativas este capítulo inesperado. Ahora, el balón está fuera de la cancha. La Comisión Disciplinaria de la Liga de Ascenso Femenina de Ica debe emitir un fallo entre hoy o, a más tardar, mañana. De su decisión dependerá no solo el futuro inmediato de ambos equipos, sino también la percepción pública sobre la transparencia y firmeza de un torneo que busca consolidarse. Las próximas horas definirán si el campeonato continúa guiado por lo que ocurrió sobre el césped o si la historia tomará otro rumbo desde los escritorios. Por ahora, la pelota descansa. Las tensiones no. En el fútbol femenino, a veces la verdadera batalla empieza después del último silbato.
