Abancay al límite: colas por DNI exponen fragilidad del sistema de identificación a dos días de las Elecciones
A dos días de un proceso electoral decisivo, la ciudad de Abancay se convierte en escenario de una preocupante realidad, donde cientos de ciudadanos, desde tempranas horas y bajo el intenso sol andino, forman extensas colas en la oficina del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC) para recoger su Documento Nacional de Identidad (DNI) tramitado en último momento. Las imágenes son elocuentes. Adultos mayores, jóvenes y familias enteras esperan durante horas por un documento que no solo acredita su identidad, sino que representa su derecho fundamental a participar en la vida democrática del país. La situación ha alcanzado niveles críticos. La reciente interrupción del servicio eléctrico durante dos días paralizó la atención en Abancay, agravando una demanda que ya venía en aumento por la cercanía de las elecciones. Lo que debía ser un trámite rutinario se ha convertido en una carrera contra el tiempo. A nivel nacional, la jefa del RENIEC, Carmen Velarde Koechlin, ha advertido que la afluencia en las agencias prácticamente se ha duplicado. Sin embargo, el problema va más allá de la coyuntura electoral. La falta de recursos asignados por el Ministerio de Economía y Finanzas estaría limitando la capacidad operativa del sistema, evidenciando una brecha estructural en el servicio de identificación en el país. Más de 700 mil DNI permanecen sin ser recogidos en todo el Perú, reflejo de cuellos de botella logísticos que podrían traducirse en miles de ciudadanos impedidos de ejercer su derecho al voto. En respuesta, el RENIEC ha implementado horarios extendidos y anunció atención incluso el día de las elecciones hasta las 4 p. m., además de permitir el sufragio con DNI vencido y facilitar duplicados con denuncia policial. No obstante, estas medidas, aunque necesarias, son paliativas frente a un problema mayor, la urgencia de modernizar y descentralizar el sistema de identificación. En ese sentido, la entidad impulsa un proyecto con el Banco Interamericano de Desarrollo para descentralizar la impresión de DNI, reducir tiempos y ampliar la cobertura en regiones históricamente relegadas. Lo que ocurre hoy en Abancay no es un hecho aislado, sino una señal de alerta. La identidad no debería ser un privilegio condicionado por la burocracia o la falta de infraestructura. Garantizar un sistema eficiente, accesible y moderno no solo fortalece la confianza ciudadana, sino que resguarda uno de los pilares esenciales de la democracia: el derecho a elegir.
